En los catálogos internacionales aparecen casas cápsula con diseños espectaculares y precios atractivos. Importar una puede ser una opción, pero el precio visible rara vez describe una unidad instalada y lista para utilizarse en España. Esta guía ordena las preguntas que deberías resolver antes de enviar un depósito.
1. Define el uso y la parcela antes de elegir el modelo
¿Será vivienda habitual, oficina, alojamiento turístico o una instalación temporal? ¿En qué municipio y parcela? El uso determina qué documentación y autorizaciones habrá que estudiar. Si la instalación prevista no es viable, una buena oferta de fábrica pierde su sentido. Solicita una consulta urbanística local por escrito.
2. Pide una ficha técnica completa
Solicita planos acotados, superficie útil, peso, dimensiones exteriores para transporte, materiales, aislamiento, carpinterías, instalaciones, instrucciones de montaje y mantenimiento. Pregunta qué documentación puede entregar el fabricante para que un técnico español compruebe el proyecto. Una imagen de catálogo no permite verificar ninguna de estas prestaciones.
3. Aclara qué está certificado y qué no
Un logotipo CE en una ficha no equivale a una licencia urbanística ni demuestra que la casa completa cumple automáticamente todos los requisitos de vivienda. El marcado y las declaraciones dependen de los productos concretos y de las normas aplicables. Pide identificar cada documento y su alcance. La Comisión Europea explica las obligaciones de importadores y el régimen de productos de construcción.
4. Calcula el coste puesto en la parcela
Pide la oferta con moneda y condiciones de entrega explícitas. Añade transporte internacional y terrestre, seguro, posibles aranceles, IVA de importación, gestión aduanera, descarga, grúa, acceso a la parcela, cimentación, acometidas, proyecto y licencias. No publicamos un porcentaje universal para esos conceptos porque cambian según producto, clasificación, ruta y ubicación. La herramienta Access2Markets de la Comisión permite consultar requisitos de importación; para los derechos aplicables hay que identificar correctamente el producto y su código.
5. Pregunta quién asume cada riesgo
Si el módulo llega dañado, faltan piezas o la instalación no funciona, ¿quién responde y dónde? Solicita por escrito garantía, exclusiones, repuestos, plazo de atención y forma de resolver incidencias. Comprueba referencias de instalaciones terminadas y, si es posible, habla con compradores anteriores.
6. Comprueba el acceso físico
Las dimensiones que caben en una fábrica no siempre caben por una carretera, un camino estrecho o bajo una línea aérea. El recorrido, los medios de descarga y la posición final deben estudiarse antes de cerrar la compra. En ocasiones el mayor problema no es transportar desde China hasta el puerto, sino recorrer los últimos metros.
7. Firma solo con el alcance claro
Conserva oferta, planos, especificaciones, calendario de pagos, entregables, condiciones de inspección y responsabilidades. La disponibilidad para modificar un modelo debe quedar documentada, especialmente si adaptarlo es necesario para el clima o la normativa del destino.
Conclusión: importar no es necesariamente malo ni bueno. La comparación correcta se hace entre costes totales y prestaciones verificadas, no entre fotos y precios de salida. Amplía con nuestra guía para evaluar fabricantes y la guía de coste real.